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 Después de varias teorías en la red sobre como se
realizó este ataque, parece que al final el método empleado fue muy sencillo,
bastaba con contestar a la pregunta "¿cuál es el nombre de su mascota
favorita?".
(Hispasec) Hace unos días saltó la noticia de que los
contenidos del teléfono móvil de Paris Hilton habían sido publicados en
Internet. En un principio se barajó la posibilidad de que hubieran accedido a
la tarjeta SIM, o de que se tratara de una intrusión a los servidores de
T-Mobile aprovechando inyecciones SQL.
Al final parece ser que el método empleado fue mucho más sencillo, bastaba con
contestar a la pregunta "¿cuál es el nombre de su mascota favorita?".
El teléfono de Paris Hilton, un Sidekick II de T-Mobile, permite mantener una
copia de los contenidos en un servidor de Internet, accesible a través de la
web. Como ocurre en muchos servicios en línea, T-Mobile utiliza el método de
preguntas secretas para permitir el acceso a aquellos usuarios que han olvidado
sus contraseñas. De forma que si eres capaz de contestar a la pregunta secreta,
tienes opción a introducir una nueva contraseña.
Paris Hilton eligió la pregunta "¿cuál es el nombre de su mascota
favorita?" por si algún día se olvidaba de su contraseña. Aunque
evidentemente es más fácil para un atacante acertar el nombre de una mascota o
el color favorito de una persona que una contraseña a priori aleatoria, el caso
de Paris Hilton roza lo esperpéntico. El nombre de su perro chihuahua era bien conocido
a raíz de que la famosa heredera ofreciera en el pasado una recompensa de
varios miles de dólares tras extraviarlo.
El resultado de tanto despropósito es que a día de hoy cualquiera puede
descargar todo el contenido del móvil de Paris Hilton. Entre otras cosas
podemos encontrar los números de teléfono de Christina Aguilera, Avril Lavigne,
Eminem, o Anna Kournikova, entre los más de 400 contactos con e-mail o
teléfonos que mantenía almacenados. También se puede acceder a 35 fotos que
había realizado con su móvil, entre las que se puede ver desde a su perro hasta
algunas más subiditas de tono realizadas con una amiga.
Para terminar es posible darse un paseo por su agenda, donde por descontado
encontraremos anotaciones de todos locales que frecuenta, e incluso podemos
escuchar varias llamadas que mantiene almacenadas. Para ello ya no es necesario
conocer el nombre del chihuahua, "Tinkerbell", ahora basta con hacer
una simple búsqueda en eMule y bajarse el archivo de moda.
Dejando a un lado las anécdotas de este caso particular, queda en evidencia el
gran riesgo que implica el método de preguntas secretas. No tiene sentido
alguno "proteger" una contraseña con algo más débil, como es
contestar a preguntas tipo como… ¿cual es nuestro color favorito?. |